Santiago Mayor, Apóstol
Fiesta: 25 de julio
Santiago es uno de los doce Apóstoles de Jesús; hijo de Zebedeo. El y su hermano Juan fueron llamados por Jesús mientras estaban arreglando sus redes de pescar en el lago Genesaret.
Recibieron de Cristo el nombre "Boanerges", significando hijos del trueno, por su impetuosidad.
En los evangelios se relata que Santiago tuvo que ver con el milagro de la hija de Jairo. Fue uno de los tres Apóstoles testigos de la Transfiguración y luego Jesús le invitó, también con Pedro y Santiago, a compartir mas de cerca Su oración en el Monte de los Olivos.
Los Hechos de los Apóstoles relatan que éstos se dispersaron por todo el mundo para llevar la Buena Nueva. Según una antigua tradición, Santiago el Mayor se fue a España. Primero a Galicia, donde estableció una comunidad cristiana, y luego a la cuidad romana de Cesar Augusto, hoy conocida como Zaragoza. La Leyenda Aurea de Jacobus de Voragine nos cuenta que las enseñanzas del Apóstol no fueron aceptadas y solo siete personas se convirtieron al Cristianismo. Estos eran conocidos como los "Siete Convertidos de Zaragoza". Las cosas cambiaron cuando la Virgen Santísima se apareció al Apóstol en esa ciudad, aparición conocida como la Virgen del Pilar. Desde entonces la intercesión de la Virgen hizo que se abrieran extraordinariamente los corazones a la evangelización de España.
En los Hechos de los Apóstoles descubrimos fue el primer apóstol martirizado. Murió asesinado por el rey Herodes Agripa I, el 25 de marzo de 41 AD (día en que la liturgia actual celebra La Anunciación). Según una leyenda, su acusador se arrepintió antes que mataran a Santiago por lo que también fue decapitado. Santiago es conocido como "el Mayor", distinguiéndolo del otro Apóstol, Santiago el Menor.
La tradición también relata que los discípulos de Santiago recogieron su cuerpo y lo trasladaron a Galicia (extremo norte-oeste de España). Su restos mortales están en la basílica edificada en su honor en Santiago de Compostela. En España, Santiago es el mas conocido y querido de todos los santos. En América hay numerosas ciudades dedicadas al Apóstol en Chile, República Dominicana, Cuba y otros países.
Santiago y la Virgen María
Santiago Apóstol preparó el camino para la Virgen María en España y también preparó su llegada al "Nuevo Mundo". El es el Apóstol de la Virgen María, también es conocido como el Apóstol de la Paz.
En 1519, Cortes llegó a Veracruz, y en Lantigua construyó la primera Iglesia dedicada a Santiago Apóstol en el continente Americano. También en 1521, cuando México fue conquistada, Cortes construyó una Iglesia en las ruinas de los Aztecas que al igual fue dedicada a Santiago Apóstol. A esta Iglesia era que Juan Diego se dirigía el 9 de diciembre de 1531, para recibir clases de catecismo y oír la Santa Misa, ya que era la fiesta de la Inmaculada Concepción.
En 1981, se reportó el comienzo de las apariciones de Nuestra Señora en Medjugorie bajo el titulo "Reina de la Paz". Ya Santiago Apóstol se había hecho presente. Unos años antes, se había construido una Iglesia en ese lugar dedicada a Santiago Apóstol. Santiago siendo el Apóstol de la Paz, lleva en sus manos las llaves para abrir la puerta que traería la paz a Medjugorie.
Santiago Apóstol ha preparado el camino para que el mundo reconozca a la Virgen Santísima como "Pilar" de nuestra Iglesia.
La Basílica de Santiago de Compostela:
Custodia de los mortales Apóstol Santiago el Mayor.
Santiago, Primer Apóstol Mártir
Después de evangelizar España, Santiago regresó a Palestina donde fue asesinado. Sus discípulos recobraron su cuerpo y lo trasladaron a Galicia, en una barca milagrosa, guiada solamente por Dios. Se cuenta que su cuerpo fue enterrado en el antiguo palacio de Lupa que fue convertido en Iglesia.
Descubrimiento de la tumba del Apóstol
La tumba de Santiago Apóstol fue olvidada por mas de 800 años. Bajo el reinado de Alfonso II (789-842), un ermitaño llamado Pelagio recibió en visión, conocimiento del lugar donde se encontraban los restos del Apóstol. El campo donde yacía la tumba escondida se llenó de una luz brillante y desde entonces se le conoce como "Compostela" (Campo de Estrellas).
El hallazgo de la tumba ocurre en un momento providencial. Los cristianos se encontraban abatidos bajo el imperio del Islam y la fe cristiana corría el peligro de ser erradicada. La lucha por la reconquista duró hasta el año 1492. Ese largo período de tiempo forzó a los cristianos a una guerra de supervivencia en la que se apoyaban del auxilio del Apóstol y de la Virgen Santísima.
El obispo de Iria Flavia, Theodomir, después de investigaciones declaró que eran verdaderamente los restos y la tumba del Apóstol Santiago. El Santo Padre, León XIII, en 1884, en forma de Bula Papal confirmó que los restos en Santiago de Compostela pertenecían a Santiago Apóstol.
Matamoros
Santiago Apóstol llegó a ser conocido como el
"Matamoros", matador de los moros. Ese nombre se origina durante la Reconquista y da a entender que las tropas Cristianas tenían al Apóstol como
patrón.
En la actualidad comprendemos mejor que la guerra no es contra seres de carne y hueso sino contra principados y potestades, es decir contra Satanás y sus demonios. Santiago sigue siendo el protector y guía de los Cristianos en la batalla actual por la fe.
Santiago de Compostela como lugar de Peregrinación
En la edad media, todos los caminos conducían a Santiago de Compostela. Jerusalén había sido conquistada por los moros y los cristianos no podían peregrinar allí. Quedaban como principales lugares de peregrinación Roma y Santiago de Compostela, la cuidad, localizada en el extremo noroeste de España, y por lo tanto de Europa.
Todos los países Europeos tenían sus lugares santos, pero en Santiago, el peregrinaje llegaba a un punto culmen. Hasta la palabra peregrinación la asociaban con la cuidad de Santiago. Muchos peregrinos caminaban hacía la tumba de Santiago. La ruta a Santiago se hizo tan famosa que los pueblos y monasterios del camino adquirieron notoriedad.
Como muchas personas llegaban desde todas partes de Europa, no existía un camino exacto.. En Francia habían cuatro lugares que se designaban como el comienzo del camino hacía Santiago de Compostela. En España, estos caminos confluían en dos principales caminos, el Camino Aragonés y el Camino Francés, siendo este último el mas famoso.
El Camino Francés sigue el antiguo camino Romano, la Vía Traiana. Hay evidencia de que había una tradición de hacer peregrinación por este camino ya en los tiempos Romanos para llegar 80 kilómetros mas allá de Santiago de Compostela, hasta Finisterre, o el "fin de la tierra", un lugar de muchas connotaciones místicas y mitológicas.
En la actualidad siguen utilizando los caminos miles de peregrinos y, aunque las motivaciones que los mueven son diversas, es impresionante observar la devoción de muchos de ellos. Los testimonios de conversión y gracia abundan.
LETANÍA DE SAN SANTIAGO “EL MAYOR”, APÓSTOL
Original en
inglés: "Litany of St. James the Greater", publicada por
Fraternity of St.James "Mistical Rose" 367, Kotuwila Wellampitiya Sri
Lanka. Traducida por María Jesús Gallardo Cobo.
Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad. Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.
Cristo, óyenos. Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos. Cristo, escúchanos.
Dios, Padre Celestial. Ten misericordia de nosotros.
Dios, Hijo Redentor del mundo. Ten misericordia de nosotros.
Dios, Espíritu Santo. Ten misericordia de nosotros.
Trinidad Santa, un solo Dios. Ten misericordia de nosotros.
Santa María Ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios. Ruega por nosotros.
Santa Virgen de las vírgenes. Ruega por nosotros.
San Santiago, Apóstol de Jesucristo. Ruega por nosotros.
San Santiago, hijo de Zebedeo. Ruega por nosotros.
San Santiago, nacido de María Salomé. Ruega por nosotros.
San Santiago, que seguiste a Jesús incluso
antes de ser testigo de Sus milagros. Ruega por nosotros.
San Santiago, que respondiste inmediatamente
a la primera venida de Jesús. Ruega por nosotros.
San Santiago, que despreciaste el
mundo para seguir a Jesús. Ruega por nosotros.
San Santiago, que dejaste a tus padres
por amor a Jesús. Ruega por nosotros.
San Santiago, que deseaste llamar fuego del
Cielo contra los que se oponían a extender
el mensaje salvador de Jesús. Ruega por nosotros.
San Santiago, uno de los tres testigos presenciales
de la resurrección de la hija de Jairo. Ruega por nosotros.
San Santiago, uno de los tres testigos
de la Transfiguración de Cristo. Ruega por nosotros.
San Santiago, uno de los tres que disteis testimonio
de la agonía de Nuestro Señor en el Huertode Getsemaní. Ruega por nosotros.
San Santiago, por cuya predicación convertiste nueve
discípulos en España. Ruega por nosotros.
San Santiago, que convertiste a una cantidad innumerable
de personas en Judea y Samaria por tu predicación. Ruega por nosotros.
San Santiago, que desafiaste a los Judíos y
confundiste a los Escribas y Fariseos. Ruega por nosotros.
San Santiago, que valerosamente discutiste con Pilatos
y ganaste el día. Ruega por nosotros.
San Santiago, que torturaste a los demonios
enviados por Hermogenus, el gran hechicero. Ruega por nosotros.
San Santiago, que conseguiste que Hermogenus
fuera confinado por los mismísimos demoniosque él envió. Ruega por nosotros.
San Santiago, que posteriormente liberaste a
Hermogenus y le hiciste seguidor de Cristo. Ruega por nosotros.
San Santiago, que arrojaste libros de hechicería
a los mares profundos. Ruega por nosotros.
San Santiago, que curaste a un enfermo de reuma
agudo e hiciste que alabara el Santo nombre de Dios. Ruega por nosotros.
San Santiago, que hiciste que tu verdugo compartiese
tu agonía y obtuviste para él la salvación eterna. Ruega por nosotros.
San Santiago, que te sometiste a ser decapitado
y sufriste el martirio con alegría. Ruega por nosotros.
San Santiago, que tuviste el privilegio de tener
una muerte similar a la de Jesús. Ruega por nosotros.
San Santiago, que fuiste bendecido con un bautismo
similar al de Jesús. Ruega por nosotros.
San Santiago, que te ganaste el honor de ser el primer mártir
de entre los Apóstoles. Ruega por nosotros.
San Santiago, cuyos restos mortales llegaron a España en
un pequeño barco sin timón ni velas. Ruega por nosotros.
San Santiago, que cuando tu sagrado cuerpo fue depositado
en un duro bloque de granito, éste se ablandó para que
recibieras un adecuado entierro. Ruega por nosotros.
San Santiago, que hiciste que los toros salvajes
se comportaran como mansos corderos cuando los guiabas
para tirar del carro que contenía tus sagrados restos. Ruega por nosotros.
San Santiago, que milagrosamente mantuviste vivo durante
treinta días a un hombre inocente, injustamente condenado
y ahorcado. Ruega por nosotros.
San Santiago, que salvaste España en muchas ocasiones de
numerosos enemigos. Ruega por nosotros.
San Santiago, que montado en un caballo blanco como la
nieve derribaste sesenta mil enemigos durante el reinado
del rey Samir. Ruega por nosotros.
San Santiago, que fuiste recompensado con un trono Celestial
por tu obediencia al Señor. Ruega por nosotros.
San Santiago, cuyo amor a la pobreza te hizo ganar
el Reino de los Cielos. Ruega por nosotros.
San Santiago, que saliste victorioso de la batalla contra
legiones de demonios y contra todos los poderes de
la oscuridad. Ruega por nosotros.
San Santiago, que despreciando todos los honores mundanos
y en combate con el mundo saliste finalmente triunfante. Ruega por nosotros.
San Santiago, que por oraciones y mortificación dominaste
la carne, y ganaste la eterna corona del Cielo. Ruega por nosotros.
San Santiago, siempre voluntarioso para ayudar a aquellos
que luchan por la defensa del nombre de Dios. Ruega por nosotros.
San Santiago, que tanto ayudas a los que están en el exilio. Ruega por nosotros.
San Santiago, rápido restablecedor de la buena salud. Ruega por nosotros.
San Santiago, libertador de aquellos que se encuentran
en la esclavitud. Ruega por nosotros.
San Santiago, consuelo de los afligidos. Ruega por nosotros.
San Santiago, a quién se alaba y se da las gracias con gran
devoción por el mundo entero. Ruega por nosotros.
San Santiago, invocado con fe y confianza por todos los
Cristianos. Ruega por nosotros.
San Santiago, a quien se le da enormemente las gracias
en todas las naciones. Ruega por nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo. Perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo. Escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo. Ten misericordia de nosotros.
Ruega por nosotros, oh San Santiago. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
ORACIÓN
Dios Todopoderoso y misericordioso, que escogiste doce apóstoles para evangelizar al mundo entero. Entre ellos, tres fueron favorecidos de manera especial por Tu Hijo Jesucristo, quien se dignó a contar con el Apóstol Santiago en este selecto número. Que por su intercesión seamos dignos de obtener la gloria del Cielo, donde Tú vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
¡Oh María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos! } (3 veces)
ORACIÓN A SAN SANTIAGO, “EL MAYOR”.
¡Gran Apóstol Santiago, familiar cercano de nuestro Señor y aún más cercano a Él por lazos espirituales! Al ser llamado por Él entre los primeros discípulos y ser favorecido con Su especial intimidad, tu respondiste con gran generosidad, dejándolo todo para seguirle a la primera llamada. También tuviste el privilegio de ser el primero de los Apóstoles en morir por Él, sellando tu predicación con tu sangre.
“Atronador” en el entusiasmo en la tierra desde el cielo, te has mostrado defensor de Su Iglesia una y otra vez, apareciendo en el campo de batalla de los Cristianos para derrotar y dispersar a los enemigos de la Cruz, y llevar a los descorazonados Creyentes a la Victoria. Fuerza de los Cristianos, refugio seguro de aquellos que te suplican con confianza, oh, protégenos ahora en los peligros que nos rodean.
Que por tu intercesión, nuestro Señor nos conceda Su Santo Amor, filial temor, justicia, paz y la victoria sobre nuestros adversarios, tanto visibles como invisibles, y sobre todo, que un día nos conceda la felicidad de verlo y tenerlo con nosotros en el cielo, en tu compañía y la de los ángeles y santos para siempre. Amén.
Un enigma en uno de los fundamentos de la cultura occidental.
El misterio de Santiago.
Santiago de Compostela es, y ha sido, uno de los principales lugares de peregrinación cristiana que, junto con el culto al Apóstol, se transformó en un elemento de vital importancia desde donde se reconstruyó el mundo europeo. El Licenciado Higinio Martínez Estévez aborda el enigma histórico, en donde se entrecruzan el cristianismo y el panteísmo celta, desde el análisis de la creación y realización del mito, que curiosamente no se contradice con la fe.
Por Higinio Martínez Estévez.
Pocos temas históricos hay tan enredados como el de los orígenes del culto de Santiago. También pocos tan centrales en la trama de la identidad occidental. Por su íntimo misterio y delicadas implicaciones merece un poco de atención, sobre todo hoy cuando el tiempo parece ya maduro para una síntesis. Cada 25 de julio los gallegos celebran el día de su patria gallega, coincidiendo con la celebración de su patrono Santiago, apóstol de Jesús, hijo de Zebedeo y hermano de Juan el Evangelista. Y Santiago es también patrono de todo el estado español. Es patrono de Galicia porque su culto, nacido en torno a su descubierto sepulcro, en el noreste peninsular, vertebró la identidad gallega a partir de la Edad Media. Es patrono de España, porque la identidad del estado español se cimenta en la reconquista galvanizada por ese culto. En fin, es una raíz esencial de la identidad europea occidental porque ese santuario, en el borde del mundo occidental, recreó la autoconciencia de esa parte del mundo, apagada tras el ocaso de Imperio Romano de Occidente.
Milagro de fe auténtica, fundado sobre equívocos.
Antes de seguir, quiero declarar mi condición católica. Si muchos de los extremos a desarrollar no están hace mucho en el dominio público, es porque desde distintas posiciones se ha venido estimando que el asunto, o afectaría la fe, o enconaría los ánimos. Ahora bien, la circunstancia de que, con materiales misteriosos o equívocos, desde una postración total, se haya podido construir un renacer europeo, es en sí un portento bastante impresionante. Es que las sociedades religiosas obedecen también a las leyes de la sociología y de la historia y es con ellas que la Providencia opera, encarnadamente, nunca ex nihilo. Así, Roma es la cabeza de la Iglesia católica romana porque allí estaba el centro del Imperio. Toledo es la sede del primado español porque era la capital de la Hispania goda. Y Braga es la sede del Primaz das Espanhas porque allí estaba la capital de los suevos peninsulares. Y Compostela, el gran santuario occidental, el centro de la celebrada Jakobsland, que por siglos fue una especie de capital espiritual de la Europa occidental, parece carecer de un pasado evidente. Sin embargo lo tiene, y develarlo tal vez permita conocer mejor esa identidad esquiva de la que todos los occidentales participamos, cualquiera sea nuestra patria.
¿Por qué los europeos de occidente creyeron haber descubierto el sepulcro del apóstol Santiago? El dichoso dioscurismo.
Santiago (o Jacobo) y su hermano Juan, hijos de Zebedeo, fueron calificados por Jesús de "hijos del trueno" (Marcos 3, 17), por su carácter violento (Lucas 9, 54). En cualquier lengua semítica "Hijos del trueno" vale tanto como "atronadores, ruidosos, alborotadores, violentos". Por calco del árabe, en castellano se ha usado "hijo de + sustantivo" como procedimiento de adjetivación. Ahora bien, esto lo entendían rectamente los letrados, los sacerdotes. El pueblo campesino, durante el primer milenio del cristianismo, conservaba los códigos y arquetipos del paganismo, morigerados con una pátina evangélica. Los mitos paganos, que como meras historietas redescubren las clases cultivadas en el renacimiento, en el pueblo eran materia viva tradicional, folklórica, tal vez arrinconada en zonas inconscientes, pero vigente con modulaciones. Por eso, en Occidente, hijos del Trueno sólo podía entenderse como hijos del dios Trueno, hijos del dios del rayo y de la tormenta, dios de la llamada "segunda función" en las conocidas tesis de Georges Dumézil; es decir, el Thor escandinavo, el Indra védico, el Táranis céltico, etc. Y esos hijos eran los Dioscuros de la mitología griega en versión doria. Los dorios, se sabe, eran los griegos recien-venidos, los que no habían sufrido los cambios profundos operados por las civilizaciones mediterráneas preindoeuropeas en las tribus indoeuropeas llegadas en la edad del bronce. Los dioscuros dorios (como los Nasatya védicos, Rómulo y Remo en la primitiva religión romana, los Alkis germanos, etc.) eran dioses gemelos representantes del pueblo productor, dioses de la tercera función de Dumézil. Esos Dioscuros, Cástor y Polux, inmortal uno y mortal el otro, habían solicitado turnarse en el disfrute de la inmortalidad. Esta condición alterna los caracterizó secundariamente en el paganismo tardío con unos caracteres solares que en un principio tal vez no tenían. En las fuentes de época romana aparecen frecuentemente como símbolos del sol naciente y del sol poniente.
Se ha objetado - en relación con la realidad de su culto en Hispania - los escasos rastros arqueológicos que de ellos nos dejó la antigüedad. La escasez es real, pero totalmente coherente con su condición de representantes de la masa de la población, en cuanto productora y diferente de los sectores hegemónicos, sacerdotes y guerreros nobles. Eran dioses de las capas de población que precisamente no suelen dejar registros, de aquellos que no tienen voz. Para evitar el anacronismo que esta última frase puede suscitar, aclaremos que esa población incluía a los más ricos, a los caracterizados precisamente por la riqueza, a sus productores. Son los burgueses del Estado Llano medieval que llega hasta la revolución francesa. Repetimos: todo el pueblo productor de bienes, rico o pobre, pero caracterizado por producir riqueza, y diferente de las capas que ejercen algún tipo de liderazgo o dominio, sea por su prestigio intelectual, sea por su poder o fuerza.
Aunque los rastros de los Dioscuros sean naturalmente escasos, no dejan de existir. Concretamente en Hispania se documenta una tradición viva e ininterrumpida en Zalamea de la Serena, en Extremadura, territorio de la antigua Lusitania. Allí se construyó, en los primeros siglos de nuestra era, en el paganismo tardío, un enorme distilo (dos grandes columnas sobre un pedestal, unidas por un breve cornisamento) sin inscripciones ni más indicios de su significado. Los arqueólogos, que lo han restaurado, suelen ignorar que ese es el monumento típico de la devoción a los Dioscuros. Entre los dorios, éstos eran representados con dos postes verticales cruzados por una viga, representación esquemática de la casa. Ahora bien, la zona de Zalamea viene del árabe salamiya "pacífica", nombre que los musulmanes le dieron subrayando la condición real y mítica del territorio, apto para la producción y coherente con los valores que representan los Dioscuros. Como los Vanes escandinavos, los Dioscuros pueden combatir, pero la paz es su valor preferido. Con tal monumento, los ricos labradores hispanorromanos demostraban su autocomplacencia y daban prueba de piadoso agradecimiento. El monumento era ostentoso y mudo, ostentoso como lujo de nuevo rico y mudo para la Historia como los registros no heroicos.
Decíamos que esa tradición es tradición viva, y tanto lo es como que en ella abreva la leyenda que Lope y Calderón recogieron, como supuestamente histórica, en sus respectivas "El Alcalde de Zalamea", leyenda que no es sino la exaltación del jefe popular, comunal, del alcalde, que debe enfrentar la violencia que los guerreros ejercen sobre la tierra. No deberíamos abundar más en la prueba de la vigencia de los Dioscuros en Hispania, porque no es el objeto de estas líneas, y pensamos que ha quedado probada. Podrá siempre levantarse la opinión escéptica que se extraña de supervivencias tan demoradas, ahí cabrá contestar con las bien estudiadas y documentadas supervivencias paganas de la estantigua, de la compaña, la mesnada de Hellequin, etc., todas antiguas y vigentes en el folklore europeo y vecinas de las que nos ocupan. Sin duda, los Dioscuros fueron adorados en el paganismo e hispánico, y los campesinos cristianos siguieron repitiendo historias y arquetipos dioscúricos, que inconscientemente los representaban.
La tradición apostólica.
En cuanto a la tradición cristiana, allá por el siglo IV o V comienzan a circular por Europa unos opúsculos donde se intenta poner orden en las noticias escriturales y tradicionales sobre los campos de predicación evangélica de los apóstoles. De muchos de ellos se sabía dónde se habían desarrollado su proselitismo, de otros no. Entre tanto, se había consolidado una leyenda sobre la supuesta inmortalidad de Juan Evangelista, que él mismo (Juan 21,22) debe encargarse de desmentir, y que persistía tenazmente por su fama y longevidad. En estas condiciones, seguían flotando en el aire historias paganas que hablaban de los hijos del dios Trueno, de los que uno era inmortal y el otro era mortal, y a uno de los cuales correspondía el Oriente y al otro el Poniente. De San Juan se sabía su radicación en Éfeso, en Asia menor. A Santiago, según narran los Hechos de los Apóstoles (Hechos 12), lo había hecho ejecutar Herodes (Agripa I) "por la espada", en los días de los Ázimos, vísperas de la Pascua del año 44. De Santiago no había noticias de que hubiese hecho proselitismo fuera de Palestina. Una versión inocente inspirada en aquel esquema mítico, arquetípico, como la del "Himno a Santiago" del Beato de Liébana (700?-798) - que después de aludir a los consabidos "Hijos del Trueno" adjudica el Asia a Juan y la Hispania a Santiago -, resultaba totalmente congruente y la repetición machacona la confirmaba en forma constante. Si Santiago era hermano del apóstol de Oriente con fama de longevo y casi sospechado de inmortal, a él, al que no se le conocían viajes y había muerto pronto, como el dioscuro mortal y occidental, le debía corresponder el Occidente. Cuando se vive dentro de un mito, en una idea-fuerza vigente y operante, no se tiene conciencia de él y no hay modo de sustraerse a su dominio.
La versión estaba servida, resultaba congruente, "necesaria", como la misma verdad, pero además encontraba un eco complacido en la Europa occidental, que carecía de títulos nobiliarios desde la caída del Imperio Romano en Occidente y de la aculturación creciente de sus poblaciones.
El apóstol Santiago y las fechas.
30 de marzo del 44: En Oriente se había calculado que la Pascua del año 44 d. C había caído en 30 de marzo. Los Hechos de los Apóstoles (cap. 12,3) no precisan el día de la muerte de Santiago: "Eran los días de Ázimos" cuando se produce la detención de Pedro, por decisión de Herodes Agripa, ante el eco favorable producido por la ejecución de Santiago. La Fiesta de los Ázimos, que comprende la Pascua, dura siete días. Luego, sólo se sabe que esa muerte se produjo pocos días antes de cualquiera de los siete días anteriores al 30 de marzo del 44 d. C.
25 de marzo: En los primeros siglos del cristianismo, se conmemoraba a Santiago cinco días antes - cinco número convencional, menor que siete - de ese 30 de marzo, es decir, el 25 de marzo. Así consta en martirólogios del la cristiandad oriental que datan del s. VI.
30 de diciembre: Sin embargo, en la cristiandad occidental la fecha de conmemoración de Santiago era otra. En Hispania cristiana el reino de León, todavía en el 898, cuando ya se lo veneraba en Santiago de Compostela, el día era el 30 de diciembre, es decir, el día siguiente del entonces destinado a honrar a su hermano, San Juan el Evangelista, el 29 de diciembre. Así lo testimonia un documento de Alfonso III del referido año 898: "in die festivitatis supradicti patroni nostri sci. Iacobi, III kalendas januarias" ("tertio kalendas januarias" = el tercer día anterior a las kalendas de enero; kalendas januarias = 1ro de enero).
25 de julio y el Venerable Beda: El origen de la elección del 25 de julio como día de Santiago es otra compleja historia. Los datos escuetos, como los pudo establecer Sánchez Albornoz, son que el 25 de julio aparece por primera vez referido a Santiago en obras anglosajonas atribuidas al Venerable Beda (675-735). De ahí la costumbre pasó al mundo carolingio y luego a la restante cristiandad occidental. Aparece en la península en la Marca Hispánica del imperio carolingio, es decir, en la Cataluña cristiana. De los cristianos de los Pirineos pasa a los cristianos de Al-Andalus. Es recién después de todo ese curso que los cristianos de Gallaecia, es decir, del Reino de León, acaban por adoptar el nuevo uso, ya bien entrado el s. XI.
El 25 de julio y los orígenes del culto imperial.
Otro asunto es determinar por qué ese uso surge entre los sajones insulares. Aunque daría lugar a un trabajo mucho más extenso, es preciso decir aquí que todo nace de la genial manipulación que César Augusto hizo de la teología del paganismo céltico para sacralizar su nuevo poder imperial. Impedido de utilizar la memoria de los últimos reyes romanos, usurpadores etruscos sobre cuya denigración se había fundado la historia civil y oficial de Roma, apeló a la religiosidad de tres cuartas partes de sus nuevos súbditos, los pueblos de lengua y cultura céltica. Entre éstos, en nuestro primero de agosto, al concluir las cosechas, se celebraba el festival de Lugus, el dios-rey. Este festival, el más importante para estos pueblos, celebraba el hierogamos o matrimonio sagrado de Lugus con la Tierra, que es el arquetipo de poder de todo rey más o menos primitivo. Todo rey es un consorte de la tierra, que fecunda si es fuerte y potente, y que en los tiempos primitivos era depuesto por un sucesor más apto. Desde Frazer esta estructura arquetípica es reconocida por la vía consciente. Pues bien, Augusto fundó el culto imperial, la adoración del emperador, en Lyon (Lugdunum "la ciudad de Lugus”) en el primero de agosto del 12 a. C, con la inauguración por su yerno Druso del santuario federal de las Galias. Ya no hubo Sextilis en Roma, ni Lugunastada o Elembiwi entre los celtas, sino Augustus o Agosto, mes del nuevo Lugus, el nuevo dios-rey Augusto.
Los otros tres festivales célticos del año subsistieron en el folklore o reciclados. El de la diosa Briganti, el primero de febrero (o equivalente) hoy es la Fiesta de la Candelaria, el 2 de febrero, en honra de la Madre de Dios. El primero de mayo (o su equivalente) se celebraba "Belotenia" (en irlandés antiguo Beltene), una fiesta del renacimiento, aún celebrada en el siglo pasado por los campesinos de Europa como fiesta de los Mayos y hoy curiosamente reciclada como día del Trabajo. El primero de noviembre es el día cristiano de Todos los Santos, pero todavía el folklore (Hallowe'en) recuerda que es, en el hemisferio norte, el comienzo del año oscuro, es decir, el Samonis de los celtas, su primero de año.
Sólo el primero de agosto hoy no se recuerda, pese a haber sido el festival más importante. ¿Por qué? El significado político determinó su absorción en el culto imperial, es decir, para la religión oficial, que es la religión del estado y del rey que lo preside y conduce. Ahora bien, cuando Roma cae, la única referencia visible que sustituye al emperador es el Romano Pontífice, que por ser ya entonces célibe dificultaba la transmisión del mito. Además, esta concepción era de las Galias, comprendida la Cisalpina. Tanto la interferencia de carácter político cuanto la condición célibe del pontífice acabaron por enervar la memoria del festival. Sin embargo, subsistieron algunos indicios de que en el primer milenio, los campesinos de los territorios que habían hablado céltico todavía asociaban a Pedro con Augustus-Lugus. Es por eso que la liturgia anglosajona santificaba el 1 de agosto, la fiesta de la cosecha, el Lammas o fiesta del Pan, con la celebración de la Fiesta de la Liberación de Pedro (Saint Peter in Chains). El primero de agosto, día de Lugus, día de Augusto, era entre los sajones cristianos el día de Pedro, el Romano Pontífice, y de su gloriosa liberación. Coherentemente con esa concepción, el Venerable Beda fija la fecha conmemorativa de Santiago "octavo kalendas augusti", es decir exactamente siete días antes del primero de agosto. San Pedro había resultado milagrosamente liberado de la cárcel en la Pascua del 44, pocos días después de la ejecución de Santiago. Como la Pascua cristiana es de Cristo, para honrar al primer obispo de Roma debía elegirse otra fecha. La costumbre reciclada de los cristianos occidentales que hemos estado siguiendo le asignaba el 1 de agosto. Luego para Santiago quedaba la semana anterior. Es complicado, pero a la vez extremadamente simple.
Volvamos a Galicia.
De predicación apostólica en Hispania solo hay datos de San Pablo, que en sus cartas anuncia la intención de llevarla a cabo. La predicación de Santiago era cronológicamente casi imposible: tendría que haber contado con medios de transporte casi modernos, y es inverosímil por muchas razones. ¿Cómo pudieron creerlo tan fervorosamente? Es tópico hablar de la credulidad medieval, pero se olvida que en sus formas más chocantes un fenómeno popular. Aquí los letrados de la época participan candorosamente del entusiasmo del descubrimiento.
Prisciliano: En el año 385, ante la Porta Nigra de la ciudad de Tréveris, orientada hacia el norte, fue decapitado -bajo la potestad del usurpador Clemente Máximo, dux Britanniarum levantado contra el emperador Teodosio- el obispo Prisciliano, cabeza de un movimiento religioso que aún hoy se debate si era heterodoxo, aunque tiende a prevalecer la opinión que lo exculpa. Envidias y la codicia del fisco del usurpador darían la clave de su destino. Carismático y polémico, fue el primer cristiano muerto por la voluntad de otros cristianos a causa de sus opiniones religiosas. No estudiaremos aquí el priscilianismo, pero podemos al menos caracterizarlo como una tendencia mística de aspecto gnóstico, que despertó odios personales.
Su influencia persistió en todas las tierras occidentales, particularmente en Galicia, adonde fue llevado su cuerpo, con el de los discípulos ejecutados con él. Consta que allí se les dio sepultura y se los veneró como mártires, al menos durante los dos siglos siguientes. En las excavaciones efectuadas en el subsuelo de la catedral de Santiago aparecieron restos de un cementerio paleocristiano no anterior al siglo IV.
Apelo de nuevo a la autoridad católicamente ortodoxa de Claudio Sánchez Albornoz para no extender más el misterio del sepulcro de Prisciliano. No caben demasiadas dudas de que el cuerpo guardado en el santuario de Compostela es el suyo. Corre por cuenta de cada uno el uso que se haga de esa afirmación, que no es nueva, que corre desde hace mucho y no es sano reprimir. El apóstol Santiago de los Evangelios está en ellos y en unión con el Señor; pero sus restos mortales - seguramente perdidos en Jerusalén, o en la Achaia Marmárica que mencionan los documentos medievales - ciertamente en Compostela no están. La interferencia del mito y el folklore en la devoción popular era inevitable y toca a los que saben y guían, que alumbren y guíen.
Pongamos el caso de un modo más claro, con el esquema aristotélico de las causas. Tal vez así veamos que hubo realmente un milagro de fe histórico, un portentoso despertar de energías, surgidas de no se sabe dónde y reconducidas para cambiar la historia. No por parecer escolásticos, sino para poner en orden en el caso, veamos la causa eficiente (el principio por el que algo se produce), la causa material (la materia prima que resulta informada), la causa formal (la esencia o forma que adopta la materia prima) y la causa final (el fin que el agente se propone).
Hay opinión pacífica en cuanto a que la causa eficiente del culto a Santiago fue la angustia mortal de los galecos, de los hispanos cristianos, y de los cristianos europeos en general ante el avance musulmán, que en un momento pareció que iba a inundar a la Cristiandad toda. No hay angustia más dura que la de un mundo que se derrumba, mucho más afligente que la de la muerte individual.
La causa material, es decir, la materia prima brindada en bandeja de plata era la tumba venerada de Prisciliano, tanto tiempo objeto de devociones, ahora vagamente apagadas, pero aun rodeada del aura del sepulcro de un santo, venerable y anónimo mártir de la fe. La tumba de un santo mártir más la noción vastamente difundida de que Santiago, nuevo Dioscuro cristiano, habría predicado en Hispania. El mentado Himno a Santiago del Beato de Liébana, autor de un prestigioso comentario al Apocalipsis, en el primer siglo de Al-Andalus, ya documenta la creencia en el Santiago fundador excelente y específico de la cristiandad occidental, u destaca su apellido de Hijo del Trueno, junto con Juan: "regens Johannes dextra solus Asiam/elus frater politus Spaniam...". La causa formal que adopta esa materia es cuestión de opinión y de fe. Los ladrillos renuevan su forma desde la raíz. Sólo un cambio mental nos puede dar cuenta de la nueva situación. Ningún reduccionismo monista explicará lo portentoso a partir del análisis de sus elementos. Es preciso que se abra la mente a otras realidades simultáneas y sumar a todo la síntesis. Nuestro siglo XX, como el XIX, aún está verde para entenderlo. Para no extendernos, digamos que esa causa es misteriosa, como lo es en general todo lo que viene del inconsciente individual y colectivo. La causa final es obviamente la voluntad de reconquista, de expulsión del Islam. El fin intrínseco sería consolidar a Occidente, y el fin extrínseco expulsar a los que lo impedían. Todo lo cual se plasma en la anti-Meca que de hecho Santiago de Compostela en efecto fue.
Como se habrá podido comprobar --si se tuvo la larga paciencia de llegar hasta aquí--, el asunto es simple pero complicado; fascinante y crucial, pero tremendamente embrollado. Tal vez por eso el misterio seguía rodeándolo. ¿Qué sucederá si, según parece, se ha acertado a desatar los nudos? Seguramente algo bueno; los optimistas persuadidos no podemos sentir de otro modo. Y aunque así no fuera, en esta sociedad global, cualquiera sea nuestra condición o creencias, no podemos sustraernos al influjo de las aguas hondas que se agitan allá abajo. Y un poco de claridad nunca viene mal.